No puedo decir que me haya resultado fácil escoger un título para mi blog. Por un lado la incertidumbre acerca de la temática a desarrollar, así como (he de confesarlo) cierta carencia de imaginación (espero que tan sólo pasajera), me han hecho pasar unas horas delante de la pantalla ciertamente angustiosas. Finalmente, y tras repasar unas imágenes recopiladas de algunas películas, no pude si no detenerme ante la maravillosa escena de esta obra maestra del señor Wilder, la cual preside este humilde espacio personal. He de confesar que el título que finalmente he elegido puede parecer estúpido...quizás lo sea...aunque después de todo para mí lo único realmente importante es lo que evoca...una y mil sonrisas tristes al recordar la genial escena...
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